A pesar de los cambios de hora, sigo pensando en el anterior estado de las cosas. Manejo el tiempo y es tan, pero tan difícil conformarse con la explicación aquella de la energía y su aprovechamiento, toda vez que existen quienes detractan dicha medida. Y así, nada más, es posible iniciar un viaje sin retorno, donde los eventuales cambios prácticos, no sean sino otra forma de malentender el viaje de las estaciones. Majadería, lisa y llanamente.
Cuántas horas disponibles se nos fueron de las manos, estudiando una aritmética que no era flexible, una historia oficial que no admitía el menor desacuerdo ni debate. O'Higgins Pater Patria, Prat Patria-Mori... Recuerdo una oración [sentence] objetada por mi profesor de lenguaje -pero-si-las-nubes-no-lloran- ladró, destruyendo una pequeña (más tarde caería en la cuenta de que también es usual) metáfora sobre la lluvia.
En el mundo real, ese que tanto preocupaba a los jesuitas, el atardecer se transformaba paulatinamente en noche. Hoy ya es de noche. Pregunta por poesía y recibirás portazos. Los cambios de hora son terribles. Sólo excusan de momento la inmensa noche de las mentes.
1 comentarios:
"Inmensa noche de las mentes..." que frase tan buena!! Potente y profunda... no, más bien es honda...
Tu y tu lado B... saludos!
Ricardo Arias
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