[Breve historia infantil con tintes de adultez]
Era un invierno de los buenos, y estrellas se encontraban discutiendo en el cielo. La rebelión a causa del infatigable dominio de Sol y Luna estaba formándose, sigilosa y estratégicamente refinada, como sólo las estrellas saben hacerlo. El argumento era claro. Sol y Luna protagonizaban la lucha eterna día a día de aquellos dos sistemas mal llamados por los hombres día y noche. Las estrellas no soportaron ya más este agotamiento de poderes. En el primer sistema, Sol insistía en maltratar a unos muchos con pesados trabajos y largos deambulares desde los suburbios hasta las plazas mayores de la ciudad inmediata, en tanto que a unos pocos disparaba sus más cálidos rayos en una refrescante playa de reposo que-solo-el-dinero-puede-comprar, lejos de tanto frío y de sus propias mentes, bañados en la luz superficial que llegaba sin cesar a esos caros cristales ahumados con sofisticado diseño. El próximo sistema no era distinto del anterior. Luna era tirana y sumía a los más en el letargo absoluto, tanto así que la humanidad en señal de respeto, al verla llegar, vaciaba las calles en el más apresurado de los movimientos sociales. Pronto eran sólo un par de infractores al orden lunar los que vagaban de un lado a otro, buscando un trocito de sol en medio de la helada noche. El resto, en poder de Luna, se sumía en un paseo imaginario donde llegaban de a uno o en masa, miedos, anhelos, sonidos, colores, olores y parientes disfrazados de ángel, en los sueños nocturnos de cada ser.
Las estrellas se rebelaron. Convocaron a Luna a escuchar sus argumentos; Luna no escuchó, simplemente siguió brillando con más intensidad, tanta que el río de la ciudad inmediata se baño de un hermoso argento. Las estrellas decidieron luchar y para eso programaron su masiva fuga del reino de Luna. Al sistema siguiente sucedió al Sol una brillante compañía; eran las estrellas fugitivas y rebeldes, destruyendo el orden que tanto tiempo habían soportado sobre sus hombros. La ciudad inmediata pronto comenzó a brillar de una forma estrepitosa, por lo que sus habitantes no quisieron asomarse siquiera al exterior. Pronto con timidez, un pequeño salió a correr por el nuevo mundo de sol y estrellas y fue tal su alegría al verse rodeado de tanta luz, que comenzó a brillar por si mismo. Así, al verlo, fueron saliendo de sus guaridas los vanidosos, tramposos, mentirosos y luego todos los habitantes de la ciudad y fue tal la alegría general al verse rodeados de tanta luz, que comenzaron a brillar por si mismos. Luna, con desconcierto se oculto tras una montaña, adelantando en parte su llegada, para espiar a las rebeldes estrellas que tanta alegría habían causado en sus esclavos, los habitantes de la ciudad inmediata. Pronto, cuando Sol se fue a su descanso rutinario, llegó Luna, con la idea de aplacar la rebelión estelar, pero sólo consiguió la alegría de las rebeldes, al ver que ya no ejercía su mágico dominio sobre los habitantes de la ciudad. Ellos, refulgentes de esperanzas y anhelos, llenaban la noche de un extraño brillo y luz, tal que la oscuridad ya no era apreciable. El niño jugaba, mientras el vanidoso, el tramposo y el mentiroso, junto a los demás habitantes de la ciudad, sentían un gran cambio interior al ver la luz estelar destellando en ellos en plena noche de la ciudad inmediata.
Luna entendió su derrota y renunció a sus placeres de dominio. Entregó a las estrellas la suave calidez materna y olvidó sus viejas rencillas, aunó fuerzas y acogió el clamor de las estrellas. Así, cada noche luego de que Sol iluminara solo durante todo el día, Luna y las estrellas se encargaban de repartir justicia en la noche, transformando los corazones de los habitantes de la ciudad inmediata.

EL ANTIGUO PROFESOR A LUI XIAOCHUN:
Realmente tocas muy bien, Lui Chun, nuestras clases terminan aquí. La primera vez que te ví pensé que nunca lo conseguirías. Vi tu potencial pero dudaba que el destino le fuera a sonreír a un niño de pueblo sin contactos. Tu padre tiene razón; puedo enseñarte a tocar el violín, pero no puedo llevarte a la fama y los aplausos.
a un alumno...
en la academia...
a otro alumno...
a Lui Xiaochun...







